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lunes, 30 de mayo de 2011

5 Espinas - Capítulo 13

Susana pone en mis manos el álbum y su hipócrita sonrisa..... después  salgo de la habitación seguida por su  inhóspita mirada.
Mientras bajo en ascensor hacia el piso de las visitas externas, voy pensando que la estancia en el hospital sin mi ex-compañera de habitación será muy aburrida. El enfermero está delante de mí, junto a la botonera, no sé porqué la mirada se me va hacia la parte baja de su espalda..... tiene un buen culo..... ¡quizás no me aburriría tanto!..... El enfermero – como si adivinara lo que estoy pensando – se gira y me sonríe.
Doy dos golpecitos en la puerta del despacho, oigo la voz de la psicóloga: “Adelante”. Abro la puerta y me acerco hacia ella con paso decidido, mientras  digo: “He recuperado la memoria”. Ella levanta la mirada del historial, me mira y hace un gesto para que me siente:
Yo: Usted no es la psicóloga que me visitó anteriormente.
Psicóloga: No, la doctora Gómez estará unos días de baja.
Yo: Ah
Psicóloga: ¿Dices que has recuperado la memoria?
Yo: Sí..... Ya sé quien soy, dónde vivo, qué quiero..... pero sobre todo sé lo que no quiero.
Psicóloga: ¿Lo que no quieres.....?
Yo: Sí, lo que no quiero..... Eso es importante ¿no?
Psicóloga: Claro..... ¿Y qué es lo que no quieres?
Yo: Quedarme en el hospital.
Psicóloga: Entiendo.....
Me mira con cara inexpresiva, subraya una palabra en el historial y me vuelve a mirar:
Psicóloga: ¿Y eso de la invisibilidad?
¡Mierda! ¿Cómo sabía lo de la invisibilidad? Intento disimular:
Yo: ¿Qué imbecilidad?
Psicóloga: La imbecilidad no, la invisibilidad.
Yo: ¿Qué invisibilidad?
Psicóloga: En la sesión de hipnosis dijiste que te podías hacer invisible.
Siento la boca cada vez más seca, en pocos minutos no podré articular ni una palabra:
Yo: ¿Qué sesión de hipnosis?
Psicóloga: Su marido nos dio permiso para realizar esa sesión.
Yo: Eso es imposible, yo no tengo marido.
Psicóloga: Tiene un marido y cuatro hijos.
Yo: Un marido y cuatro hijos..... ¡Esta sí que es buena!
Psicóloga: Mire, María José.....
Yo: ¿María José?..... Yo no me llamo María José.
Le quito el historial de las manos y lo miro:
Yo: Este no es mi historial.....
Miro los otros papeles que tiene encima de la mesa, cuando veo un historial con mi nombre le pongo el dedo encima y digo:
Yo: ¡Yo soy ésta!
A la psicóloga se le desencaja la cara, me pide disculpas y abandona el despacho.
Unos minutos después un médico entra, me vuelve a pedir disculpas y me pide que vuelva a la habitación, que más tarde hablaran conmigo.

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