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jueves, 17 de febrero de 2011

5 Espinas - Capítulo 9

Final 4:
   Jugar a ser imbécil, nos hace imbécil..... Perdón, quería decir:
           "¿El poder de invisibilidad puede hacer invisible nuestro pasado?”

La herida de la cabeza no es importante, con un par de puntos podía haber vuelto a casa. Pero, por lo visto, a los médicos les preocupa mi memoria, así que deciden dejarme unos días ingresada para observarme.
Comparto habitación con una señora de edad avanzada, cara simpática y sonrisa fácil. Poco habladora.
A primera hora de la tarde, una pareja entra en la habitación con cara de espanto, me miran, me preguntan como me encuentro y con voz nerviosa me piden perdón mil veces. La chica repite continuamente: “No te había visto, de verdad, no sabía que estabas ahí”.
Mientras la pareja me pide perdón una y otra vez, entra una mujer con chaqueta y un maletín, mientras me da una tarjeta de visita se presenta como abogada y se ofrece a representarme en el caso de que quiera denunciar a la persona que lanzó el portátil..... La cara de espanto que mostraba la pareja cambia de inmediato por cara de terror.
La señora con la que comparto habitación, aprieta un botón situado entre las dos camas, en cuestión de segundos entra una enfermera y pregunta si hay algún problema, la señora le responde: “Mi compañera necesita descansar, creo que las visitas deberían marchar”. Educadamente la enfermera echa a la pareja y a la abogada de la habitación.
¡Me encanta esta señora! Le doy las gracias, ella sonríe y me aconseja que descanse. Me quedo dormida.
Sobre las siete de la tarde, alguien me despierta y me pregunta si sé quién es, digo que no con la cabeza, entonces se presenta: “Soy Susana, una de tus mejores amigas”.
Miro a la amiga desconocida y ella me mira a mí: “Los médicos dicen que te enseñemos fotos y te contemos cosas del pasado para luchar contra la amnesia”.
Desde la puerta, alguien con acento extranjero, pregunta si puede entrar. Susana se gira hacia él y dice: “¡Damián!”, después me vuelve a mirar y pregunta: “¿Te acuerdas de Damián?”
Digo que no con un movimiento de cabeza, entonces él se acerca a la cama:
Damián: ¿Cómo puede ser que no te acuerdes de mí, con los buenos momentos que hemos pasado juntos?
Yo: Lo siento..... no sé quien eres.
Susana: Ya lo recordarás, entre otras cosas porque él no vive aquí, pero cuando viene al pueblo se queda a dormir en tu casa.
Damián mira a Susana con cara de “¿cómo?”, ella le da disimuladamente con el codo.....
Repuesto de su asombro, Damián empezaba a decir algo pero en ese momento entró la enfermera:
Enfermera: Se ha acabado la hora de visitas, así que deben marchar.
Susana: Gracias, ya nos vamos.
Damián: Bueno, nos vemos mañana.
Yo: Sí, hasta mañana.
Susana: Damián ¿tienes las llaves de su casa o no te las has traído?
Damián: No, no las tengo – me mira – ¿Puedo coger las tuyas?
Abro el cajón de la mesilla de noche donde la enfermera ha guardado las cosas que llevaba encima en el momento del accidente: El móvil, algo de dinero, una goma para el pelo..... ¡No hay llaves!
Los miro, me miran, se miran entre ellos, vuelven a mirar dentro del cajón:
Susana: Si quieres esta noche te puedes quedar en mi casa.
Finalmente marchan. Mi compañera de habitación se había ido a dar una vuelta por el hospital, así que me quedé dormida.
Me despertó el ruido de los carritos que utilizaban para repartir los desayunos:
Compañera: ¡Buenos días!
Yo: Hola, buenos días.
Compañera: ¿Has descansado?
Yo: Sí, gracias. ¿Y usted?
Compañera: Sí, bastante.
Después de desayunar, la señora me mira y dice:
Compañera: ¿Por qué lo haces?
Yo: ¿El qué?
Compañera: Simular que tienes amnesia.
La miro en silencio:
Compañera: Es que hablas en sueños.
Yo: Sí, ya lo sé..... ¿Qué he dicho?
Compañera: No me acuerdo.
Me mira y sonríe, yo también sonrío.
Compañera: Tranquila, que por mí no se enterará nadie.
Yo: ¡Gracias!
Silencio agradable.
Compañera: ¿Quién es Luís?
Yo: ¿He hablado de él?
Compañera: No, tú no. Pero escuché una conversación entre tu amiga Susana y una tal Mónica..... Quedaron que se turnarían haciendo guardia por si Luís venía a verte.
Silencio con sonrisa de complicidad:
Compañera: Tus llaves están en el armario con la ropa.....

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