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martes, 25 de enero de 2011

El maestro y el genio (D)

Mientras paseaba por la montaña en busca de respuestas, un viejo ermitaño encontró una lámpara mágica:
Genio: ¿Qué pa’sssa, colega?
Ermitaño: ¿Quien es usted?
Genio: ¿Quién voy a ser, tío?..... ¡El genio! Y te informo que acabas de cortarme el rollito que tenia por el “fei’bu” con dos pibillas, así que firma el contrato y pide los tres deseos rápido.
Ermitaño: ¿El contrato?
Genio: Claro, colega. El contrato con las tres cláusulas, una impuesta por el Comité de Genios y dos añadidas por mí, entiéndase:
1.      El Comité prohíbe pedir como deseo “poder pedir más deseos”.
2.      Está totalmente prohibido pedir deseos que afecten, de una u otra manera, al genio (el último pavo, que era un yupi con más pasta que la empresa gallo, pidió como deseo que yo me transformara en quillo..... y aquí estoy, ¡más colgao que una bola de navidad!).
3.      Dispone de una hora y cincuenta minutos para pedir los deseos (esto es debido a que me han puesto zona azul en la entrada y salida de la lámpara y, si no aparco allí la alfombra, tengo que caminar mucho).
Ermitaño: Pues no sé, así con tan poco tiempo no se me ocurre que puedo pedir.
Genio: A ver, que le echo una manita. ¿Tú a qué te dedicas?
Ermitaño: Yo soy un maestro.
Genio: Vaya, otro funcionario...
Ermitaño: No, no soy un funcionario, yo busco respuestas para alcanzar la sabiduría.
Genio: ¡Ajú! Qué complicao. Pues no sé, podría por ejemplo pedir saber de memoria todas las respuestas del trivial, de todas las modalidades de trivial. ¿Qué le parece?
Ermitaño: Bueno, lo que pasa es que yo no tengo el trivial..... Y, además, vivo aquí sólo, ¿con quién iba a jugar?
Genio: Mira, hoy me siento genio-generoso (que gracioso soy). Le ofrezco un tres por dos: Un trivial + saber todas las respuestas + 3 compañeros de juego. ¿Qué le parece? Tres deseos y le cobro sólo dos.
Ermitaño: Sí, es una buena oferta. Me queda un deseo entonces ¿no?
Genio: Eeefectivamente. ¿Qué? ¿Una neverita bien cargada de birras para las partidas?
Ermitaño: No, no. En verdad, con lo bien que se ha portado conmigo, quería pedir que volviera a su estado normal... pero ya he firmado el contrato... y la segunda cláusula...
Genio: Bueno... podríamos hacer una excepción..... todo sea por el bienestar de un anciano.
Ermitaño: No, no, mejor no incumplir un contrato. Pero no se preocupe por el tiempo que ya sé lo que quiero.
Genio: ¿Ya lo sabe?
Ermitaño: Sí. Quiero encontrarme otra lámpara mágica... Y esto no incumple la primera cláusula, porque a usted ya no le pediré más deseos.
Genio: ¡Caray con el maestro!..... ¿Y se necesita estudiar mucho para ser sabio?
El ermitaño mira al genio y sonríe:
Ermitaño: Los 17 genios anteriores a ti, me han hecho la misma pregunta..... Deduzco pues, que el próximo también me la hará.

6 comentarios:

  1. Empecé a leer el blog el otro día y me encanta!

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  2. ¡Ey! Muchas gracias, cuñá!! Me gusta que te guste, porque sé que te encanta reir. Un beso.

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  3. Bueno mas que tu cuñada soy tu sobrina jajajaja!

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  4. Jajaja!! Sí, después de publicar el comentario pensé en esa posibilidad... pero como tu madre se acababa de hacer el facebook y esas cosas... De todas formas, tú también eres de risa fácil.
    Un besote, guapísima!!

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  5. Así, supongo que la seguidora del blog también eres tú, ¿no?

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  6. Si si! también soy yo la seguidora del blog!
    Un besitoo!

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