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jueves, 11 de noviembre de 2010

5 Espinas - Capítulo 1

¡Aquí tienes! Cinco espinas de rosas.....
Una por cada día de Sant Jordi que he pensado en ti..... y tú también.....
Sí, tú también has pensado en ti.

Estaba totalmente dormida cuando sonó el teléfono. Como pasa siempre que te llaman de madrugada, descolgué pensando que alguna cosa terrible había pasado. Al principio no reconocí la voz ni entendía lo que decía..... Hacía cinco años que no sabía gran cosa de Luís. Cuando supe quien era, igualmente no entendía lo que decía, hablaba de su boda, de tres mujeres, vomitaba y volvía a hablar y a vomitar.....
Luís: Seguro que lo harán.
Yo: ¿Quién hará qué?
Luís: Aquellas mujeres..... Como en la boda de Javier.
Seguía vomitando, gritando, llorando.
Yo: ¿Quién es Javier?
Luís: Yo soy como él..... lo sé, soy exactamente igual..... lo harán, seguro.....
Yo: ¿¡De que coño me estás hablando!? – Grité, estaba totalmente fuera de mí, no entendía nada y él seguía hablando –  ¡Calla! Sólo quiero que me digas dónde estás.
La comunicación se cortó. Intenté llamarlo, pero me salía el contestador.
Cuando Luís desapareció de mi vida (fue como si un mago le hubiese puesto su capa por encima y, moviendo la varita, hubiese pronunciado las palabras mágicas que hicieron que la capa cayese al suelo sin nada debajo..... sólo el recuerdo) deseé durante mucho tiempo que me volviese a llamar, pero esto no tenía nada que ver con el “Cariño, te echo de menos” que yo me había imaginado.
Sí, Luís, mi musa, me había abandonado hacía cinco años.
Hacia las 10 de la mañana volvió a sonar el teléfono:
Yo: ¿Sí?
Mujer: Buenos días. ¿Está Luís?
Yo: ¿Luís?..... Creo que se ha equivocado.....
Mujer: Perdone.
Unos minutos más tarde volvían a llamar:
Yo: ¿Diga?
Susana: Hola.
Yo: ¿Hola?
Susana: ¿Que te he despertando?
Yo: No, hace un rato que estoy despierta.
Silencio.
Susana: ¿Qué haces?
Yo: Tomo café..... ¿Por qué?
Susana: No, por nada..... ¿Sabes que Luís se casa hoy?
Yo: Luís.....
Susana: ¡Sí!
Yo: ¡Ah! Mira que bien..... ¿A vosotros tampoco os han invitado?
Susana: Sí, sí que nos han invitado..... pero nadie sabe donde está.
Silencio. Sabía que no me estaba muriendo pero, incluso así, los cinco últimos años de mi vida pasaron rápidamente por mi memoria:
Yo: Pues, no sé, le habrá cogido una de aquellas paranoias que le cogen de vez en cuando. Cuelgo, que se me enfría el café.
Aunque lo pueda parecer, esta historia no me dejaba indiferente. Sabía que a Luís no le había pasado nada malo, nada que no le hubiese pasado antes..... ¡Él y sus paranoias! Luís también es muy intuitivo, pero muy a menudo sus intuiciones no tienen nada que ver con la realidad. A diferencia de mí, por eso, a él lo intenta manipular mucha gente (egoísmo puro y duro, yo con los amigos, con algunos amigos, tengo más suerte que él).
La jet set de mi pueblo estaba invitada..... ¡y Luís se había esfumado! Qué queréis que os diga, a mí me hacía gracia y, aunque me hubiesen invitado, también me haría gracia, porque es gracioso, ¿no?
La jet set..... Antes tenía amigos entre esa gente, nos invitábamos a comer mutuamente, hacíamos cosas juntos. De pronto, cuando la musa, perdón, Luís desapareció de mi vida (que no de las suyas) todo el mundo tuvo claro que tenían que escoger entre él o yo..... y, ¡claro!, siempre es mejor ser amigo del gran Luís que de.....
Pensé que sería divertido hacerme invisible e ir al lugar donde se tenía que celebrar la boda, para ver la cara de la gente, para oír los comentarios..... Seguro que sacaría mucho material para escribir.
Me senté en el sofá y miré el mar durante unos minutos, después cerré los ojos y me concentré en cada célula de mi cuerpo… Sabía que lo podía conseguir, nunca en mi vida había deseado tanto una cosa: ¡¡En pocos minutos sería invisible!!
Empezaba a notar el cambio cuando la gata me saltó encima: “Ya debo ser invisible, la gata se ha pensado que no había nadie en el sofá”. Me levanté y fui hacia el espejo….. Me sorprendí al verme toda yo: “¡Ostras! Los vampiros no tienen reflejo, pero la gente invisible sí, ¡qué curioso!”
Pensé que siendo invisible nadie se daría cuenta que iba en pijama, así que cogí las llaves y me dirigí al garaje. Cuando estaba dentro del coche caí en la cuenta de que no podía conducir siendo invisible (si me encontraba con un control de alcoholemia serían ellos los que tendrían que soplar), así que decidí volver a subir a casa para vestirme y hacerme visible. Y, mira por donde, en las escaleras me encontré con Luís:
Luís: ¿Qué haces en pijama por las escaleras?
Yo: ¿Me puedes ver?
Luís: ¡Claro que puedo verte!
Yo: Así ¿Ya no soy invisible?
Luís: ¡No seas tan sarcástica!
Yo: ¿Sarcástica?
Luís: Me sabe mal eso de estos cinco años, pero…..
Yo: No, si no lo digo por eso. ¿Quieres subir a casa?
Luís: ¿Hay alguien?
Yo: Que yo sepa, sólo la gata.
Luís: Entonces, vale.
Fuimos directamente a la cocina, mientras preparaba la cafetera dije: “Me han dicho que te casa hoy”. Él me miró pero no dijo nada.
Tomamos el café en la terraza:
Yo: ¿Qué? ¿Tienes mucho trabajo?
Luís: No me puedo quejar. Y tú ¿qué haces?
Yo: Pues mira, un poco de todo, como siempre.
Silencio.
Luís: ¿Y los niños?
Yo: Bien….. con su padre.
Silencio. Silencio…..
Luís: ¿Conoces la historia de Javier de Can Botiguer?
Sonreí, no conocía a Javier, pero conocía su historia.
Yo: Sí, conozco la historia.
Luís: ¿Crees que soy como él?
Yo: Luís, eso es solo una leyenda urbana. Hace años que la gente la explica en las despedidas de soltero.
Luís: ¿Pero tú crees que yo soy como él?
Yo: No lo sé Luís, pero ¿a ti te han explicado el final?
Luís: Sí, las tres mujeres…..

Bueno, creo que, llegado a este punto, es importante hacer un paréntesis para explicar la historia de Javier de Can Botiguer….. Pero eso será el próximo jueves ¿ok?
(“Can” en catalán quiere decir “casa de…”, en este caso, casa de la familia Botiguer)

2 comentarios:

  1. Molt ben tramat Mar. Ens has deixat al punt de la intriga.
    En la primera lectura m'ha fet molta gràcia:

    Sabía que no me estaba muriendo pero, incluso así, los cinco últimos años de mi vida pasaron rápidamente por mi memoria:

    heeeheh, és que és molt tu ! ! !

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  2. Gràcies, Anónimo, pel teu comentari.

    M'agrada fer-te gràcia i, encara més, fer-te gràcia sent "molt jo"

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